Posee una fibra muy preciada, por su finura y suavidad, equiparable al cashmere por su suavidad. Su color puede variar del beige al marrón claro, con tintes rojizos. Si bien es un animal autóctono de Sudamérica, desde la llegada del hombre blanco al continente hasta hoy, fueron diversas las barbaries que redujeron al guanaco a vivir de forma silvestre, predominantemente en la Patagonia Argentina, donde habita el 97% de su población.
Su pelaje es más largo que el de la vicuña pero más corto respecto del de la alpaca; es también de excelente calidad. Su fibra es muy liviana, porque, a diferencia de la lana de oveja y a semejanza de los camélidos, es hueca. En los chuluengos (guanacos jóvenes) la finura promedio de la fibra es de 15 micrones. En los guanacos adultos, el promedio de finura del vellón es de 17 micrones. Esto genera un hilado de extrema suavidad, lustre y confort. Esta fibra es sumamente preciada porque sólo se obtienen 600 gramos tras la esquila de un animal. Su cuidada clasificación permite que las prendas realizadas con este hilado, vayan en contacto directo con la piel.
Fuente: Texandes
http://www.texandes.com.ar/fibras-naturales.html#:~:text=...-,Llama,%2C%20beige%2C%20crudo%20y%20pintados.
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