La conexión de la industria textil con la producción de los trajes espaciales ha estado presente desde los albores de la aviación. Cada progreso en este sector desde el vuelo inaugural, realizado por los hermanos Wright en 1903, con una breve ascensión apenas por encima del suelo, que duró alrededor de 12 segundos y recorrió apenas 36 metros inspiraba la idea de un futuro viaje a la luna.
Desde entonces y con el paso del tiempo, y las mejoras en el diseño de los aviones, la potencia de los motores y el uso de materiales más livianos para hacer los aviones, se logró que volaran más rápido y más alto. En 1935, los aviones ya podían volar a más de 4000 metros sobre el nivel del mar, y fue entonces cuando los pilotos comenzaron a sentir algunos malestares. A medida que alcanzaban los 6000 metros, la baja presión atmosférica, la falta de oxígeno y las temperaturas frías causaban dolores de cabeza, mareos y problemas de frío a los pilotos; y es ahí cuando surgió la necesidad de solucionar estos problemas.
Para hacer los trajes espaciales, nunca usan tijeras para cortar las formas. Todos los cortes se hacen con máquinas láser que tienen 80 vatios de fuerza y una boquilla de corte de 0.05 mm de grosor, lo que hace los cortes muy precisos y sella bien los bordes para evitar que se deshilachen. Para unir todas las partes usan bandas de poliuretano y una máquina que sella las costuras completamente a una temperatura de 300 °C.
Excelente aporte de información Dennis 👍
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