El abacá es una fibra de hoja, compuesta por células largas y delgadas que forman parte de la estructura de soporte de la hoja. El contenido de lignina esta por encima del 15%. El abacá es valorado por su gran resistencia mecánica, resistencia al daño por agua salada, y por el largo de su fibra, hasta de 3 metros. Las mejores clasificaciones del abacá son: finas, brillantes, de un color habano claro, y muy fuertes.
La lucha contra la erosión y la rehabilitación de la biodiversidad pueden verse favorecidas si en anteriores plantaciones de monocultivo y en zonas de selva húmeda tropical se intercala el abacá, particularmente con palma de coco. La plantación de abacá también puede reducir al mínimo los problemas de erosión y sedimentación en las zonas costeras que son importantes para la cría de pescados de mar. Mejorara la capacidad de retención de agua del suelo y se prevendrán las inundaciones y los deslizamientos de tierra. Los materiales de desecho del abacá se usan como fertilizantes orgánicos.
Durante el siglo XIX, el abacá fue ampliamente usado en aparejos de barcos, y la pulpa era usada para hacer sobres resistentes de papel manila. Hoy, aun se emplea para hacer sogas, bramantes, cordeles, líneas de pesca y redes, así como tela basta para sacos. También está creciendo el nicho de mercado especializado en ropa, cortinas, pantallas y tapicería de abacá, pero actualmente el uso principal de la fibra es para hacer papel.
Fuente: Fao
https://www.fao.org/economic/futurefibres/fibres/abaca0/es/
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